sábado, 17 de diciembre de 2016

HOTEL ULISES: HISTORIA DE UNA EMPRESA FAMILIAR (Incluye video)


La construcción y apertura un año antes del Hotel La Muralla no había paliado la carencia de plazas hoteleras en la ciudad. Ceuta -al igual que otras muchas localidades españolas- vivía la eclosión del turismo, pero su evolución fue lenta. La inauguración del Hotel Ulises supuso un salto cualitativo y cuantitativo para el sector turístico ceutí. Especialmente, porque Ceuta necesitaba atender la demanda de visitantes que por aquella época llegaban a la ciudad atraídos por los muchos atractivos de Ceuta, entre ellos, el comercial.
Según datos aportados por el cronista oficial de Ceuta, José Luis Gómez Barceló, el solar donde fue construido el Hotel Ulises fue utilizado durante los años 50 como terraza de verano por los propietarios del Cinema Apolo.
A finales de esa misma década, según la documentación a la que hemos tenido acceso para la elaboración de este reportaje, Bulyba S.A adquiere el terreno con la intención de construir un establecimiento hotelero. Al frente de la citada empresa estaba Mohamed Bulaix Baeza, quien ya contaba con una gran experiencia en el sector, puesto que también era propietario del prestigioso Hotel Dersa, ubicado en Tetuán. Desde Bulyba S.A. se solicita la expropiación o la mediación del Ayuntamiento para la compra de un inmueble, propiedad de la Iglesia ubicado en la Calle Daoiz, 4. Aunque la operación tardó bastante tiempo en efectuarse, el coste de la misma ascendió a 297.412 pesetas. Mientras tanto, el solar donde posteriormente fue construido el Hotel Ulises fue cedido al Ayuntamiento para su uso como aparcamiento de vehículos, aunque en la documentación no figura si finalmente se utilizó como parking. Las obras de construcción del  hotel comenzaron en 1964, bajo la dirección facultativa del arquitecto Jaime Antón Pacheco.


Apertura e inauguración

Fue en mayo de 1968 cuando el ‘Gran hotel Ulises’ abría sus puertas, aunque la inauguración oficial se produjo casi un año después, concretamente el 27 de marzo de 1969. Antes de su apertura al público, la empresa Bulyba S.A. organizó un acto privado de presentación al que acudió una importante representación de la sociedad ceutí, encabezada por las principales autoridades. También asistió una destacada comitiva de representantes de Marruecos. Ante la posibilidad de que al acto de inauguración acudiera el ministro de Información y Turismo, se optó por esperar para realizar la inauguración oficial más adelante. El presidente del Consejo de Administración de la empresa propietaria del Hotel Ulises, Mohamed Bulaix junto al consejero José María Matos y el director del hotel, Manuel Martínez López recibió a todos los invitados en la puerta principal del establecimiento hotelero. Posteriormente se llevó a cabo una visita por las instalaciones y se ofreció una copa de vino como preámbulo al almuerzo celebrado en uno de los salones del Gran Hotel Ulises. El acto finalizaba con un brindis y una breve alocución del máximo responsable de Bulyba S.A.


Casi un año después, y ya con el hotel en pleno funcionamiento, se producía la inauguración oficial de las instalaciones hoteleras. El acto, celebrado el 27 de marzo de 1969 fue presidido por el director general de Empresas y Actividades Turísticas, León Herrera y Esteban, quien viajó en Ceuta en representación del ministro de Información y Turismo. Antes del almuerzo, se produjo la bendición de las instalaciones por parte del vicario de la Diócesis de Ceuta, Isidro Conde y Conde. Tras una copa de vino, las autoridades invitadas al acto recorrieron el hotel y finalmente se ofreció un almuerzo, que concluía con un breve discurso a cargo del director general de Empresas y Actividades Turísticas, quien destacaba la “gran personalidad” de Mohamed Bulaix, a la hora de emprender un proyecto de tal calibre como era la apertura del Gran Hotel Ulises.

Características del hotel

Cuando el Gran Hotel Ulises abrió sus puertas, disponía de 126 habitaciones. Todas ellas con baño completo y teléfono. Aspectos que ahora nos parecen absolutamente normales, pero remontándonos a aquella época –hace casi cincuenta años-, no lo eran tanto. El edificio contaba con tres ascensores, salones sociales, tres bares, sala de fiesta, y según resaltaba la prensa, piscina con vistas al puerto y al Estrecho de Gibraltar. Disponía de aire acondicionado, y con una decoración vanguardista y moderna para la época. En su día se le otorgó la categoría de Primera A (actualmente es de cuatro estrellas). El hotel inició su andadura bajo la dirección de Manuel Martínez López, ex director del Hotel Costa del Sol; y quien también había trabajado en países como Alemania, Francia, Inglaterra y Marruecos antes de aceptar la propuesta de dirigir el Gran Hotel Ulises.


Atentado

El 6 de marzo de 1979, el Hotel Ulises fue escenario de un atentado en el que resultaron heridas veinte personas –una de ellas grave- al explosionar un artefacto. La bomba, que fue colocada en la habitación 319, estallaba sobre las ocho y media de la tarde. Las primeras informaciones publicadas por la prensa nacional apuntaban al denominado Frente Patriótico marroquí como autor del atentado. Incluso las noticias indicaban que se había efectuado una llamada telefónica a la delegación de la agencia France Press en Madrid, reivindicando la explosión. Como consecuencia de la onda expansiva, los edificios y comercios colindantes sufrieron importantes daños materiales. Se produjo una lluvia de cascotes que también afectó a los vehículos aparcados bajo el hotel. Apenas dos días después, la Jefatura Superior de Policía en Madrid y la Dirección general de Seguridad confirmaban –así lo recogían los principales periódicos de la época- que la autoría del atentado correspondía al Partido Comunista Internacional de Cataluña (PCE Internacional). En la habitación 319 se habían hospedado dos mujeres, que según las investigaciones policiales, también podrían ser las responsables de una explosión ocurrida unos días antes en Melilla.

Tres generaciones

Casi cincuenta años después de su apertura, el Hotel Ulises no ha perdido el concepto de negocio familiar. Desde el año 1999, María Dolores García-Valiño Molina ostenta la presidencia del Consejo de Administración de Bulyba S.A., mientras que Fuad y Karim Bulaix -nietos del primer propietario- son consejeros delegados de la empresa. La llegada de ambos supuso un importante impulso para el hotel. Karim Bulaix no duda en reconocer que “es una satisfacción e ilusión continuar la labor que inició mi abuelo hace ya tiempo”.
Los actuales responsables del Hotel Ulises son la tercera generación, puesto que “mi padre –explica Bulaix- fue de los primeros directores. Estuvo trabajando para mi abuelo durante mucho tiempo, y luego pasó a ser presidente del Consejo de Administración. Cuando él falleció, mi hermano y yo nos hicimos cargo de la empresa”. 
La nueva dirección decidió darle un impulso al hotel, acometiendo una importante reforma que se iniciaba en el año 2001 y finalizaba en 2013. La apuesta económica llevada a cabo por Bulyba S.A. conllevó una modernización progresiva de las instalaciones hoteleras y un cambio de imagen que poco a poco comenzó a dar sus frutos, convirtiendo al Hotel Ulises en un lugar acorde con la evolución que también experimentó el centro de la ciudad en esos primeros años del siglo XXI. La reforma de todas sus habitaciones  y la apuesta por la restauración fueron algunas de las claves en la proyección del hotel: “Desde el principio teníamos muy claro que  había que devolverle tanto a Ceuta como al propio hotel la calidad que tenía el Hotel Ulises. Cuando se es empresa privada y se tiene que afrontar con sus propios mecanismos y medios todos los gastos de la reforma se hace más lento. Empezamos en el año 2001, hemos ido por fases y concluimos en 2013", expone Karim Bulaix, quien califica el esfuerzo realizado en los últimos años como "casi titánico". 
Cuando el presidente del Consejo de Administración habla de esfuerzo, no sólo se refiere al efectuado por la empresa, sino también al realizado por el personal, ya que "estuvo implicado con nosotros desde el principio" -reconoce orgulloso Karim Bulaix-, que no duda en afirmar que "gracias al equipo con el que contamos, desde hace algún tiempo ya se pueda ver luz a toda esa apuesta que hicimos. Fue brutal el esfuerzo que a nivel familiar y a nivel de personal se realizó desde el principio". 

Para Bulaix, la implicación de los trabajadores es fundamental: "Por nombre, no podemos competir con los otros establecimientos hoteleros de la ciudad; por ello decidimos apostar íntegramente por el servicio. Sí se podía competir por la calidad, por esa atención familiar y meticulosa hacia el cliente que no sería posible si no fuese porque el personal está involucrado".
Dos ejemplos -pueden ser muchos más- de ese empeño en la atención al cliente son Rabeh Hamido y Pepa Gómez. El primero, lleva trece años como recepcionista y lo tiene muy claro: "Lo importante es el servicio, y lo principal que el cliente se crea que está en su casa. Que no se quiera ir". Por ello -añade- “somos una familia para lo bueno y lo malo". Su discurso lo pone en práctica día tras día en la recepción del Hotel Ulises, donde es uno de los trabajadores más carismáticos y apreciados por los clientes habituales. 
La opinión de Pepa Gómez (gobernanta) es prácticamente idéntica a la de su compañero. Lleva más de una década trabajando en el hotel. Tiempo más que suficiente para conocer los gustos del cliente, aunque considera que la principal demanda es “un trato personalizado”. Su trabajo no pasa desapercibido para los huéspedes que se alojan con cierta frecuencia en el Hotel Ulises. Asegura que es muy habitual que pregunten por los trabajadores, circunstancia que “da mucha alegría”, ya que también se puede interpretar como un indicativo de que “se fue satisfecho”.


El Hotel Ulises no sólo ha sido un negocio familiar, sino que también "siempre ha estado -expone Karim Bulaix- arraigado sentimentalmente a mi familia". ¿El motivo? Un detalle que pocos conocen: "Mi padre y mi madre comenzaron su noviazgo en la fiesta de inauguración. Ha estado muy ligado sentimentalmente a mi familia".

La modernización de sus instalaciones y la apuesta por un nuevo modelo de negocio no ha impedido que, casi medio siglo después de su apertura, el Hotel Ulises mantenga el esplendor con el que se inauguraba a finales de la década de los años sesenta. 






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